San Cristóbal Magallanes Jara, encabeza al grupo de los 25 mártires de la Cristiada.
«Soy y muero inocente; perdono de corazón a los autores de mi muerte y pido a Dios que mi sangre sirva para la paz de los mexicanos desunidos.»— Últimas palabras antes de su fusilamiento (25 de mayo de 1927)
Semblanza y Labor Pastoral
Nacido en Totatiche, Jalisco, en el seno de una humilde familia campesina, Cristóbal Magallanes Jara dedicó su vida sacerdotal al desarrollo espiritual y material de su comunidad. Tras ordenarse en 1899, destacó como párroco por su inagotable labor social: promovió obras de riego agrícolas, fundó escuelas, talleres, un asilo y se entregó a la evangelización de la comunidad indígena huichola en Azqueltán.
Ante la orden gubernamental de clausurar los centros de formación eclesiástica, el P. Cristóbal estableció un seminario clandestino en Totatiche para asegurar la continuidad de la formación sacerdotal de los jóvenes locales.
Postura de Paz en la Cristiada
A pesar del estallido de la Guerra Cristera en 1926 tras la promulgación de la Ley Calles, San Cristóbal Magallanes rechazó categóricamente la lucha armada. Convencido de que la única vía del cristiano era el perdón y la reconciliación, nunca empuñó las armas ni incitó a la violencia, eligiendo permanecer junto a su comunidad para administrar los sacramentos en la clandestinidad.
Martirio y Canonización
- Arresto: El 21 de mayo de 1927 fue capturado por el ejército federal mientras se dirigía a celebrar una festividad religiosa, junto a su vicario, el P. Agustín Caloca.
- Ejecución: Fue fusilado el 25 de mayo de 1927 en Colotlán, Jalisco, sin juicio previo y bajo acusaciones falsas de apoyos a la rebelión armada.
- Canonización: Fue canonizado solemnemente el 21 de mayo del año 2000 por el Papa Juan Pablo II, encabezando la lista de los 25 mártires mexicanos. Su memoria litúrgica se celebra el 21 de mayo.