San Toribio Romo
Vida y Sacerdocio
Toribio Romo González nació el 16 de abril de 1900 en Santa Ana de Guadalupe, una pequeña comunidad cerca de Jalostotitlán, Jalisco. Desde muy joven sintió la llamada a la vocación sacerdotal, ingresando al seminario de Guadalajara y siendo ordenado presbítero a finales de diciembre de 1922.
Ejerció su ministerio en diversas parroquias de Jalisco como Sayula, Tuxpan, Yahualica y Cuquío, ganándose el cariño de los fieles por su ferviente caridad, dedicación pastoral y profunda devoción eucarística.
Enfrentando la Persecución Religiosa
Con la promulgación de la "Ley Calles" y el estallido de la Guerra Cristera, el culto público quedó prohibido y los sacerdotes comenzaron a ser perseguidos. El padre Toribio se vio obligado a vivir en la clandestinidad, refugiándose en montañas y cuevas para no abandonar a sus feligreses.
En 1927 fue trasladado al municipio de Tequila, instalándose en el rancho de Agua Caliente. Desde una antigua destiladora abandonada, continuaba celebrando la Santa Misa, administrando los sacramentos y atendiendo espiritualmente a la comunidad en el más estricto secreto.
"Padre, no nos dejes solos; líbranos de la rabia de los lobos."
El Martirio
El 25 de febrero de 1928, de madrugada, tropas federales y agraristas irrumpieron en el rancho donde descansaba el padre Toribio. Al ser descubierto, el sacerdote fue acribillado a balazos en presencia de su hermana María.
A pesar de las heridas mortales, caminó unos pasos antes de desplomarse, entregando su vida por la fe. Sus restos fueron trasladados posteriormente a su tierra natal en Santa Ana de Guadalupe.
Canonización y Devoción Popular
El papa Juan Pablo II lo beatificó en 1992 y lo canonizó el 21 de mayo de 2000 como parte del grupo de los 25 Mártires Mexicanos.
Hoy en día, San Toribio Romo es ampliamente conocido en México y Estados Unidos como el Protector y Patrono de los Migrantes. Miles de personas que intentan cruzar la frontera comparten testimonios de un misterioso joven o sacerdote que los auxilio con agua, comida o guía en momentos críticos del desierto, asegurando posteriormente reconocer su rostro al visitar su santuario en Jalostotitlán.