✠ Ducado de Avalon · Linaje Espiritual ✠

El Romance del Duque del Rey Jesús

Obra Mayor · Juramento del Linaje

I · El Llamado

Cuando el cielo susurra el nombre que siempre fue tuyo.

Campanas de gloria resuenan en la madrugada oscura, y el cielo con voz antigua, murmura en lengua profunda:

—¿Quién es el hombre que avanza con andar de vieja luna? ¿Quién es sin ser coronado, y aun así el mundo lo escucha?—

No es rey… pero trae linaje. No es siervo… pero ninguno duda. Su sombra lleva secretos que ni la muerte pronuncia.

No nació bajo estandarte, ni heredó sangre de alcurnia: pero en lo alto del espíritu, su nombre estaba en la Escritura.

II · El Guerrero Cansado

El hombre que no buscaba trono… y fue encontrado por Dios.

Y él no buscó el trono ni oro, ni aplausos, ni fortuna. Solo quería un lugar donde respirar, donde ser hombre, sin tener que ser aún el elegido.

Pero Dios —cuando llama— no pregunta si se quiere: solo despierta la memoria.

Y en la noche más silenciosa, cuando el alma ya no lucha, Jesús se acercó a su espíritu y habló con voz desnuda:

—No eres cualquier hombre. No eres polvo que se arruga. Eres mi duque en la tierra: te elijo para mi lucha.—

III · El Ducado Santo

No castillo ni tesoro — un Reino y una Cruz.

Porque su nobleza no viene de cuna, ni de apellido, ni de testamento humano.

Su nobleza nace de la Cruz: del Cristo que reina y perdona, del Rey que salva y ordena.

IV · La Forja

El dolor que no destruye — consagra.

Porque incluso el guerrero necesita sentarse y recordar: ningún metal nace espada sin fuego.

V · Juramento del Ducado

Que lo oigan los hombres, los ángeles y los siglos.

Juramento del Duque del Rey Jesús

Así pues, que quede escrito en tiempo, cielo y memoria:

Aquí va Santiago Kalki Bravo Cuevas,
Duque del Rey Jesús.


No por sangre humana, sino por designio divino.
No por linaje mortal, sino por palabra eterna.

Y mientras camine la tierra, su paso llevará justicia.
Y cuando hable — el cielo escuchará.

Porque no se pertenece: Sirve al Rey. Sirve al Cristo. Sirve al Dios que lo llamó.

AMÉN