La Voz de Vāmana
Avatar de Vishnu Contra los Corruptores del Reino
El pequeño que desarma a los grandes · El paso que nadie puede detener
«Yo soy Vāmana, el pequeño que desarma a los grandes, el niño que humilla al soberbio, el paso que nadie puede detener.»
Los corruptores del reino se ocultan en trajes, templos, oficinas y discursos, pero su sombra no puede engañar a quien mira con el ojo eterno.
«Ustedes, que se inflaron a sí mismos, que se creyeron demasiado altos, no entienden que bastan mis tres pasos para medir su mentira.»
El primer paso cae sobre la tierra donde sembraron engaño. La tierra misma tiembla para expulsar su podredumbre.
El segundo paso cubre los cielos que intentaron profanar con ambiciones torcidas, favores secretos y juramentos vacíos.
Y ahora, cuando el ruido se apaga y las máscaras caen, ya no hay truco, ni fuero, ni amparo que alcance.
«¿Dónde pondré mi tercer paso?»
Los corruptores tiemblan. Buscan negociar. Quieren esconderse. Pero no hay dónde correr.
«Mi tercer paso se posa sobre su frente, no para destruirlos, sino para exponerlos ante todos. Para que sepan que ni el más pequeño puede ser burlado por el soberbio.»
Vāmana no viene con odio. Viene con luz impecable, con la justicia que no grita, sino que despierta.
«Someto al corruptor no con violencia, sino con verdad. El que se arrodilla renace; el que resiste se derrumba bajo su propio peso.»
Porque en el reino justo, en el reino que protege a los humildes y a los que trabajan, no gobierna el que más habla, sino el que sabe inclinar la cabeza cuando la divinidad toca la puerta.
«Yo soy Vāmana, el avatar del paso sagrado. Los arrogantes caerán; los limpios serán elevados. El reino volverá a brillar.»
Que el paso de Vāmana mida a cada corazón en este reino.