Torero dinástico: hijo de casta y de silencio, criado en la obediencia del temple.
No presume la sangre: la gobierna. No busca el aplauso: busca la verdad.
Entra al ruedo como quien entra a un linaje: con la espalda recta, la mirada limpia y el destino por testigo.
Y cuando cita, no cita al toro: cita a la historia.