El Umbral del Oráculo Arturiano

Entrada al Oráculo

No avances aún.

Este no es un lugar para la curiosidad del viajero, ni para quien busca fortuna ligera. Aquí solo entra quien lleva en el pecho preguntas que pesan más que el silencio.

En el nombre del Pendragón, de los antiguos reyes que no pidieron trono pero aceptaron el deber…

En el nombre del juramento de Camelot, que dice:

“Honor antes que deseo.
Deber antes que gloria.
Verdad antes que consuelo.”

…este oráculo se abre.

Antes de cruzar, recuerda:

Excalibur no fue entregada al capricho. Fue dada a quien podía sostenerla sin romperse.

Así también las respuestas aquí.

Las recibirás no cuando las quieras, sino cuando estés preparado para portarlas.

Da un paso.

Detén tu respiración un instante.

Escucha.

Las brumas se mueven. Los antiguos guardianes observan. La piedra, la espada y la corona reconocen tu presencia.

Si tu intención es pura y tu corazón firme como la roca del rey…

di en voz baja — para que el reino te oiga:

“Por la corona, la espada y Avalon… pregunto.”

En ese momento — y solo entonces — el Oráculo Arturiano responderá.