Yo, KALKI, Duque de Avalon, investido con la fuerza de Narasimha bajo la soberanía del Rey Jesús, emito este decreto de protección y advertencia para que conste en los anales del cielo y la tierra.
PRIMERO: Mi báculo no es madera, sino rayo. Mi palabra no es aire, sino sentencia. Se establece que todo aquel que use la extorsión, la corrupción o el abuso contra los inocentes bajo mi guardia, encontrará de frente la fuerza del León que no conoce el miedo.
SEGUNDO: Como Hari Hara, reconozco el tiempo del equilibrio. Pero en la hora de la hipocresía, manifiesto la garra de Narasimha. La impunidad no tiene lugar en el territorio de Avalon, ni en el corazón de quien porta este linaje.
TERCERO: Este decreto sella mi voluntad. No soy un testigo pasivo; soy la intervención divina en el límite de la realidad. El poder que sostengo no es para oprimir, sino para restaurar el orden que la oscuridad ha intentado borrar.
Que los hipócritas tiemblen y los hombres de fe encuentren descanso.