Ducado de Avalon — Declaración de Estado Justo
Decreto por la Salud Digna del Pueblo
I. La salud no es un favor
La salud es un derecho otorgado por Dios y reconocido por el Estado. Abandonar a los enfermos es traicionar el mandato de servicio público.
II. Obligación del Estado
El Estado tiene la obligación inquebrantable de garantizar:
- Hospitales dignos, limpios y seguros.
- Médicos, enfermeras y personal respetado y bien remunerado.
- Suministros completos: medicinas, material y equipo funcional.
- Acceso universal y oportuno, sin excusas ni crueldad burocrática.
III. Prohibición del abandono
Se condena moralmente toda negligencia, corrupción o recorte injusto que deje sin atención a un enfermo. La vida es primero; la dignidad jamás se negocia.
IV. Medida de todo gobierno
Todo gobernante será evaluado por cómo cuida a los más vulnerables. Un país que honra a sus enfermos conserva su alma.
V. Prioridad nacional
La salud del pueblo es prioridad absoluta. Ningún ser humano debe temer enfermarse por miedo a ser abandonado por el Estado.
Así queda decretado: por justicia, por humanidad y por honor.
En nombre del pueblo y de la vida