Piscis en Fuego
La prueba del dragón que Merlin domina
Los druidas cuentan que, alguna vez, Piscis, señor de los mares internos, tuvo que enfrentar aquello que más le asusta: el fuego. No el fuego doméstico, ni el de la guerra, sino el fuego del dragón ancestral, el mismo que Merlin domina con silencio y mirada.
Piscis camina hacia la cueva sin espada ni escudo. Lleva solo su don más profundo: sentir. El dragón exhala su llama y el fuego no quema la piel: quema las mentiras. Muestra los sueños no vividos, el amor callado, todo lo que se sacrificó para no incomodar.
es la renuncia a lo que sabes que eres».
Piscis llora, pero sus lágrimas no apagan el fuego: lo transforman. La llama se vuelve vapor, el vapor nube, la nube tormenta, y del trueno nace un nuevo símbolo: el Pez de Fuego. En ese instante aparece Merlin, no como maestro, sino como testigo de la transformación.
El mago pronuncia entonces la lección: el agua sin fuego es solo rendición; el fuego sin agua, puro caos. Juntos se vuelven profecía. Piscis deja de ser solo compasión: se convierte en coraje sensible, intuición con filo, amor capaz de ponerse de pie frente al dragón sin perder la ternura.
El dragón inclina la cabeza, no derrotado, sino en reconocimiento. Porque solo un corazón que siente todo y aun así avanza puede caminar entre mundos. Desde ese día, Piscis ya no huye del fuego: lo lleva dentro como una llama azul, silenciosa, eterna; un fuego que no quema, sino que revela.