Tauro en Agua
Guardián del Río Silencioso
En Avalon se cuenta que hubo un tiempo en que el toro sagrado no caminaba sobre praderas, sino sobre la superficie de un lago profundo. Su cuerpo, forjado de piedra y luna, parecía sólido, pero cada músculo vibraba como corriente subterránea.
A cada paso, el agua no lo detenía: lo reconocía. Las olas chocaban contra sus patas con furia y, sin embargo, él permanecía en calma. No porque fuera inmóvil, sino porque su voluntad era más fuerte que la tormenta.
Tauro en Agua enseña que la verdadera fuerza no siempre ruge. A veces es la presión constante del océano contra el acantilado, la paciencia que talla montañas y la lealtad que nunca abandona su cauce.
“Fluyo, pero no cedo mi esencia.”